El secreto de Joe Gould

Al empezar a leer El día del Watusi tenía muy claro que iría intercalando su lectura con otras novelas más cortas. Lo decidí no tanto por la extensión de la novela, ochocientas y pico páginas no me asustan, si no más bien por lo trabajosa que es su lectura. Cuando acabé la primera de las tres novelas que componen El día del Watusi leí Apegos Feroces, y al terminar la segunda he leído esta crónica periodística. Porque sí, es una crónica periodística aparecida en la prestigiosa revista The New Yorker. Realmente son dos artículos  pero cuentan lo mismo, en la primera de manera más corta y superficial y en la segunda con más profundidad y llegando a detalles que se quedan sin explicar en la primera crónica. Ambas escritos tratan sobre Joe Gould, personaje bohemio que vivió en Nueva York durante la primera mitad del siglo XX. El tal Joe Gould vivía de dar sablazos a sus amigos y conocidos y pasaba el tiempo escribiendo una obra monumental llamada Historia oral de nuestro tiempo. La crónica hecha libro que nos ocupa va relatando el día a día de este personaje y su interacción con el propio Joseph Mitchell, periodista y responsable de este libro, a lo largo de varios años. 


Del libro no puedo decir mucho más allá de que, ahora que parece que todas las lecturas tienen que ser la novela del año, del siglo o la nueva Gran Novela Americana, ha sido sencillo de leer, divertido pero no por ello falto de profundidad. Puede ser la típica lectura rápida que te alegra el día o la semana (según el tiempo disponible para leer). 

Por otro lado Rodrigo, mañana es tu segundo cumpleaños. Ahora mismo estas con tu madre, tu abuela y tu bisabuela en El Corte Inglés eligiendo tu regalo y no, no va a ser un “guau guau”. Seguramente ya te hemos contado esta anécdota varias veces pero aquí va una vez más. Llevas unas semanas que cuando te preguntamos que qué quieres de regalo para tu cumple dices simplemente “guau guau”. Siempre te han gustado los perritos, desde bien pequeño te acercabas a ellos a acariciarlos. Tú sigue insistiendo que algún día tendrás un perro a tu cargo y si lees esto y no lo has tenido es que no has insistido lo suficiente. Además en breve nos entregarán la casa nueva, en la que espero que estemos viviendo o hayamos vivido durante muchos años, tras un año y medio de espera. Tu madre y yo tenemos muchas ganas de empezar a vivir allí por varias razones pero todas desembocan en ti. Creemos que allí serás feliz y esto es lo más importante para nosotros. 

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