Si consigo que seas un buen y reputado lector, hijo mío, sabrás, y te pasará, que al tiempo de leer una novela sólo te acordarás de las líneas generales del argumento, si te sorprendió la manera de relatar o no, si alguno de los personajes te gustaron o no, pero de los detalles de por qué te gustó el argumento o personajes se quedarán en un limbo difícil de recordar. Será como un recuerdo difuso en tu mente. Lo curioso es que si con sigo que seas un buen y reputado lector, te acordarás sin ningún atisbo de duda de dónde compraste el libro, dónde lo leíste e incluso cuánto te costó. Tranquilo, nos pasa a todos los buenos y reputados lectores.
Así que aquí estoy, intentando hacer una reseña/crítica de una pequeña novela de un autor americano y que recuerdo vagamente que me gustó pero lo que si tengo grabado en mi mente es que la leí en el verano del 2020 (fácil porque hace poco tiempo de esto) en un par de días en casa de la playa de tus abuelos maternos. Además me acuerdo perfectamente que la adquirí vía Amazon porque en la librería a la que suelo ir me comentaron que tardarían mucho en traérmela, mucho son un par de semanas pero en la vorágine de estos tiempos es una eternidad y no debería ser así.
El argumento es simple, seguimos la vida de un hombre en E.E.U.U. a finales del siglo XIX o principios del XX, desde su juventud hasta su ocaso. Lo principal es la manera de relatar del autor, la recuerdo dura, áspera y concisa, casi como la vida del protagonista. Apreciarás esta novela si tus gustos van por esas historias de personas malditas que parece que vinieron a la Tierra a sufrir la vida; a mi, como seguramente ya sabrás, me van mucho estas historias.
Comentarios
Publicar un comentario