El anterior libro que me leí de Juan Marsé me lo compré con desgana en una librería/papelería en Melide, de cuando pasaba la semana en Galicia y los fines con tu madre en Murcia. Recuerdo que había cometido la irresponsabilidad de viajar con una novela a punto de terminarla y tuve que comprar otra para continuar leyendo. Así que elegí la primera la cual me sonaba el nombre del autor. Aquel libro me sorprendió mucho, quizás porque era realmente buena o quizás simplemente por el hecho no de esperar nada de ella.
Así que aquí estoy, escribiendo sobre la segunda novela de Juan Marsé que leo y que empezó a darle fama a su autor, además la pandemia del coronavirus sigue en marcha y ya vamos por la segunda ola. ¿Cuántas más habrá?
Siempre es un placer leer literatura originalmente escrita es castellano, me parece que el lenguaje es más natural como que fluye más fácilmente que las traducciones desde otros idiomas. Siempre que acabo un libro escrito en español me acabo haciendo la misma pregunta: ¿por qué no leeré más literatura española-latinoamericana? Y tras terminar esta novela además me pregunté: ¿qué hago con mi vida que no leo más a Juan Marsé?
Podría decir que esta novela es redonda, siempre para mi gusto. Tiene una buena historia y además cercana, en la que reconoces patrones de la sociedad española y lugares; está escrita maravillosamente bien aunque hay pasajes demasiado intrincados; los personajes, tanto principales como secundarios, tienen mucha personalidad aunque habrá quien diga que no dejan de ser estereotipos pero ¿Quién no es un estereotipo? y tiene un final para nada feliz de los que te dejan un mal sabor de boca o ¿era bueno?. No sé, tendrás que leer la novela para decir por ti mismo.
Comentarios
Publicar un comentario