Por el tiempo que escribo esta reseña/diario se ha puesto de moda hacer películas o series de grandes obras de literatura de ciencia ficción. Fundación la saga de Asimov, Dune (todavía no la he leído y ahora con la nueva película me da pereza) son algunos ejemplos recientes, y como no, Fahrenheit 451 va a tener la suya. Un tema recurrente de la ciencia ficción es adelantarse al futuro pero siempre desde un prisma negativo. Siempre la Tierra va a estar más contaminada, siempre nos van a dirigir gobiernos más autoritarios o grandes corporaciones, siempre las relaciones sociales entre personas son más frías, siempre una gran catástrofe (¿pandemia vírica?) propicia la destrucción de la sociedad tal como la conocemos, etc....Fahrenheit no es una excepción.
En esta novela el autor nos escribe sobre una sociedad del futuro, aunque mucho me temo que en el momento de su escritura el autor pensaba más bien en mi época actual, en la que la sociedad se ha entregado al placer de no tener preocupaciones. A esto se dedica el gobierno, a simplificar la vida y proveer lo necesario. Todo esto se extrae de una conversación entre el protagonista del libro y su jefe. Posiblemente lo que más me ha gustado de la novela es que el autor es capaz en un relato corto, apenas doscientas páginas, y mediante pequeños diálogos, sin aparentemente mucha profundidad, ir desgranando cómo es la sociedad y sus problemas. De esta manera el protagonista, Montag, es una especie de bombero pero no para apagar fuegos si no más bien para generarlos allí donde haya libros. Antes de leer la novela yo ya sabía que el argumento giraba en torno a la quema de libros pero pensaba que era más para que la gente no leyera libros prohibidos y mantenerlos en la ignorancia, como hicieron los nazis por ejemplo. Pero el autor introduce un giro de tuerca a esta idea; ya no es tan importante quemar libros para mantener en la ignorancia a la población como para mantenerlos aislados de distracciones. Aunque pensándolo bien al final es lo mismo, los gobernantes lo que quieren es mantener a la población en la ignorancia. Los libros son tomados como peligrosos instrumentos de aprendizaje y distracción de la sociedad. Evidentemente al prohibir los libros la sociedad tiene que tener algún divertimento. en este caso es la televisión y un pequeño aparato que se introduce en el oído y que te permite mantener conversaciones con otra gente o incluso engancharte a chats abiertos de otras personas simplemente para el hecho de escuchar. Acojona ¿A que si?.
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