Veinte mil leguas de viaje submarino

A veces en la vida hay que hacer un alto, respirar y simplificar; y con este libro lo he intentado hacer. El último libro que leí fue largo, quinientas y pico páginas, y pensaba que también intenso y sesudo, así que para la siguiente lectura elegí una novela clásica, ya leída tiempo atrás y de aventuras, todo muy sencillo para estar listo para pasar el rato sin muchas complicaciones. Nada más lejos de la realidad. Veinte mil leguas de viaje submarino resulta que tiene 440 páginas aunque la edición en la que lo he leído pareciera más corto, y es una libro de aventuras, si, pero no es para nada una novela fácil, además trata temas que para nada hacen de esta novela algo liviano y simplemente para pasar el rato.  


Julio Verne partiendo de una premisa simple, un nuevo artilugio submarino está atacando embarcaciones por todos los mares de la Tierra, desarrolla una novela "científica" que puede abrumar en ciertos pasajes por lo minucioso de las descripciones de las maravillas subacuáticas. No me cabe duda de que el autor lo hizo así para impresionar al lector joven de la época y para poner de manifiesto los avances en cuanto a clasificación animal y descubrimiento de nuevas especies. Evidentemente leído en el día de hoy esta impresión en el lector desaparece pero la complejidad del discurso permanece. Hay tramos en que la lectura se torna tediosa para los estándares comerciales actuales, porque aunque no lo creas, Veinte mil leguas de viaje submarino es literatura comercial de su época pero escrita con la maestría suficiente para que haya perdurado hasta nuestra época. Podemos discutir mucho sobre qué es la literatura comercial o incluso si realmente es una categoría o simplemente hay dos categorías: la buena y la mala literatura; pero lo que si está claro, bajo mi punto de vista,  es que a lo largo del tiempo la literatura se ha vuelto más fácil en su lectura y más liviana en su contenido. Sólo hay que comparar esta novela que estoy reseñando con cualquier libro de aventuras actual, son como el día y la noche. De hecho no creo que Veinte mil leguas de viaje submarino sea ahora mismo una novela juvenil según el perfil de lector joven de ahora, o por lo menos para la mayoría de jóvenes. Y no me estoy quejando de la juventud ni nada de eso porque recuerdo que cuando leí esta novela hace años tampoco me gustó, la vi poco de aventuras; y leída ahora me ha gustado más pero sigo pensando que no es una novela juvenil. Los pasajes de acción no son más que cuatro o cinco, normalmente coincidiendo con salidas a pasear por el fondo marino y el resto de la novela son descripciones de artilugios del submarino, leyes de la física o animales fantásticos de las profundidades. Así que Rodrigo, Veinte mil leguas de viaje submarino es una buena novela pero posiblemente no es la mejor para entrar en el universo Julio Verne. Para esto recomendaría mejor Los hijos del Capitán Grant, Viaje a la Luna o Viaje al centro de La Tierra. 

Por otro lado, la vida. A estas alturas ya sabrás lo rápido que se tuerce y que tendrás buenas y malas rachas. Ahora mismo estamos en una mala racha pero saliendo de ella. Algún día, si tengo ganas, intentaré escribir una reseña de una novela contándote estos meses, pero por lo pronto quédate con que te queremos, con que eres el centro de nuestra vida y con que te estamos disfrutando mucho.


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