En el momento que escribo estas líneas no tengo muchas novelas de William Faulkner, apenas cinco, pero si que puedo asegurar que las cinco me han parecido soberbias. De esta última que he leído sólo tengo buenas palabras. Me ha gustado muchísimo y a pesar de que mi ritmo de lectura lleva tres años resentido (¿Por qué será? ejem ejem) puedo decir que me la he leído de una sentada, o sea en un par de meses.
Estoy cansado de ese tipo de novelas en donde el escritor se dedica a embrollarlo todo para que el lector se pierda y se tenga una falsa sensación de estar ante una obra erudita. Me canso de párrafos que empiezan sin tener nada que ver con el tiempo o personajes del anterior, me canso de las pocas pistas que dan algunos autores sobre la situación en su novela; amigos escritores: complicarle la lectura porque sí a un lector no hace de tu novela mejor.
De Faulkner tienen que aprender muchos. Luz de agosto es una novela que discurre en diferentes momentos, con varios personajes relacionados y con varios narradores, y el autor americano es capaz de hacer todo esto sin que te explote la cabeza. Por algo le dieron el Premio Nobel.

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