Parece mentira que en los más de 4 años de este diario/blog no haya leído nada de Paul Auster, uno de mis autores favoritos. La última novela que leí, si no recuerdo mal, fue la extraordinaria "4 3 2 1". Se puede decir que con el autor de Brooklyn empezó mi edad de lector maduro, si hay algo que se pueda llamar así. Hasta ese momento, que yo tendría veintipocos años, me dedicaba a leer novelas de fantasía y si me salía de esta temática solía ser para leer libros superventas. Seguramente sería coincidiendo con la salida de la típica novela anual de Paul Auster y al leer una reseña, muy posiblemente en el suplemento de cultura de el periódico El País, cuando me animé a sacar de la Biblioteca Regional de Murcia una novela llamada "La música del azar". A día de hoy todavía recuerdo el impacto que me causó porque hasta ese momento pensaba que todas las novelas con cierto nivel eran difíciles de leer, cuanto mal ha hecho la elección de las lecturas en el instituto, pero me encontré con un libro que trataba temas serios pero no lo hacía con una lectura complicada. Para mi fue todo un descubrimiento. A partir de ahí se me abrió un mundo nuevo y llegaron Phillip Roth, Dostoyesvski, Cormac McCarthy, Faulkner, Updike, Tony Morrison y muchos más autores y autoras.
La novela que nos ocupa hoy es la última de Auster, y cuando digo la última me refiero a la última de verdad. El escritor americano ha fallecido recientemente y ya no habrá más libros suyos a no ser que dejara algún manuscrito en un cajón.
Puedo decirte que me ha gustado esta última novela. Es corta pero intensa. Se puede decir que toca todos los palos que son característicos en la escritura de Paul Auster: la muerte, la soledad, las nuevas esperanzas, las relaciones entre adultos, en resumen la vida como le dije una vez a un amigo explicándole porque me gustaba tanto este autor. No es, por supuesto, su mejor novela, ese premio se lo dejaría a Mr. Vértigo, La trilogía de Nueva York o Brooklin Follies pero es una muy buena última novela y según mi gusta cierra de manera redonda una carrera artística de sobresaliente.
Una última reflexión. Tenemos en Paul Auster otro autor que ha fallecido sin recibir el Premio Nobel de literatura y ya van unos cuantos de mi gusto como Phillip Roth, McCarthy o Updike que, quizás se lo merecían. La reflexión es que los premios están bien, y pueden servir como guía para leer nuevos autores pero hay mucha literatura que nunca recibirá premios que es igual de recomendable.
El verano muy bien. Acabamos de llegar de un viaje por Galicia en donde lo hemos pasada superbien. Hemos hecho muchas cosas contigo, de las que posiblemente no te acuerdes, como montar en barco, bañarnos en playas con el agua muy fría, comer marisco, ver pueblos y dormir fresquitos en agosto. La vida sigue bien, y que no cambie. Toca disfrutar.

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